ALCAMPELL


LEYENDA DE CASA PARDO  

    No se conoce de que manera y por qué se fijaron los límites actuales del término de Alcampell, pero existe una leyenda que dice que durante las grandes guerras llegó a Alcampell uno de los jefes de los bandos contendientes, que se quedó como huésped en casa de Pardo. Al marcharse pidió un gran favor.

    Os quiero dejar en depósito esta caja grande, que ahora no puedo transportar, porque he de ir ligero de equipaje. No sé cuanto tiempo tardaré en recogerla, pero os pido que, sea como sea, me la tenéis que devolver igual que si fuera ahora mismo.

    La guerra se terminó y no volvió a recogerla. Pasaron muchos años y un día un hombre, ya viejo, de aspecto distinguido, llamó a la puerta de casa Pardo. Era el dueño de la caja. Este preguntó por una caja que dejó en tiempos de guerra, pero los jóvenes que lo recibieron no sabían darle razón da tal caja. n esto salió el viejo, que al conocer la pretensión de aquel hombre ordenó a sus hijos:

    Id abajo y en el rellano de la bodega, detrás de la bota grande, encontraréis una caja que pertenece a este hombre.

    Así lo hicieron. Pusieron la caja delante de su dueño, quién la abrió allí mismo y apareció repleta de dobletes de oro. Dirigiéndose al dueño de casa Pardo, le dijo:

    Sois un hombre honrado. He de confesaros que no me esperaba encontrar ni un solo doblete. Como muestra de vuestra lealtad y honradez, podéis pedirme lo que queráis, si está en mi mano concederlo.

    El amo de la casa contestó:

    Sólo una cosa me haría el hombre más feliz del mundo: La independencia de este lugar de la administración de Tamarite.

    Si no pedís más, lo tenéis concedido y, a más, puedes fijar las fitas del término por donde quieras.

    Y dice la leyenda que el propietario de casa Pardo pudo fijar las fitas que hoy conocemos.  


MARÍA DEL SABONÉ  

    Junto al pueblo existe el cementerio llamado de Santa Margarita. En 1.880 existiendo la ley civil en España, la anciana "María del Saboné" pidió a la familia que al morir la enterrarán civilmente y su familia respetó su voluntad y la enterró civilmente. Entonces la Iglesia era omnipotente y el cura amo y señor del pueblo.

    El municipio nunca pudo construir el cementerio civil, teniendo derecho a ello según las leyes existentes en la época.

    El cura al enterarse de que iban a enterrarla civilmente les amenazó con tomar represalias si no lo hacían por la Iglesia. Un grupo de vecinos del pueblo presionó al Ayuntamiento organizando una manifestación pidiendo el cumplimiento de la ley que autorizaba los entierros civiles. El Alcalde y el consistorio para que no hubiese disturbios, hicieron construir el mismo día, un pequeño cercado, justo para una sepultura, pegado a la pared del cementerio donde se enterró a la anciana.

    Este cementerio se conocía con el nombre de: "Lo Corralet de Santa Margarita".

    En 1.888 cuando se construyo el nuevo cementerio, se produjeron nuevos enfrentamientos entre un grupo de vecinos con el cura y  el Ayuntamiento puesto que el cura proponía sólo 40 metros cuadrados para el cementerio civil y la entrada por una puerta que debería abrirse en el muro del lado opuesto a la puerta principal. Fueron momentos difíciles y tuvo que intervenir el Obispo de Lérida y al final se obtuvo un espacio del 25 % de la superficie del recinto y la entrada por la puerta principal girando a la derecha por un corredor.

No hemos encontrado descendientes de M.ª del Saboné para pedir su autorización para poder publicar esta historia. 


LA BODA  

    En el mes de abril de 1.917 una sobrina del anciano José Fumás (Adelina), debía contraer matrimonio civil con un joven de Albelda (Jaime Gracia), se hicieron las gestiones pertinentes en los municipios de ambas localidades, pero los dos curas y el juez se pusieron de acuerdo para hacerles desistir con la lentitud del papeleo y de esta forma tendrían que casarse por la Iglesia. No les dio ningún resultado la argucia puesto que el tío de la novia, después de mucho esperar y cansado ya hizo publicar un bando para que el domingo se reuniesen los vecinos de la población a las 4 de la tarde en la placeta de Mondet (no les dijo el motivo de la reunión) A las 4 de la tarde, la plaza estaba llena de gente. Se abrió el balcón de una de las casas y apareció el Sr. Fumás y los dos novios. El Sr. Fumas, cuenta al auditorio la complicidad de los dos curas y del juez para demorar los papeles de la boda y les explica: " A estos dos jóvenes para contraer matrimonio civilmente, les hacen cansar para que lo hagan por la Iglesia, esto es un crimen, impedir que estos dos jóvenes no contraigan matrimonio por querer hacerlo por lo civil. ¿Dónde esta la justicia?".

    El Sr. Fumás continuó poniendo a los dos jóvenes uno frente al otro y les preguntó en voz alta: ¿Jóvenes os amáis? Los dos contestaron "Si" " Abrazaros pues delante del pueblo". Así lo hicieron entre un estruendo de aplausos. Una vez se hizo silencio, se dirigió a los asistentes: "Pueblo de Alcampell, tú eres testigo de esta unión". 

 Esta historia ha sido leída y ratificada por un hijo de Adelina y Jaime, el cual ha dado su consentimiento para que sea publicada en este libro.


LAS GALLINAS DEL CUARTEL  

    Como es sabido, no hace muchos años “Les colles d’amics” solían “asaltar” algún que otro corral en busca de una codiciada pieza (conejo, gallo o gallina), para organizar una buena recena en la casa o bodega del amigo de turno. Recuerdo que los más jóvenes en nuestro afán de imitar a los mayores lo hacíamos también y a la hora de elegir el manjar nos decantábamos por la pieza más cebada del corral, pero claro, surgía la sorpresa puesto que la pieza (conejo generalmente) no estaba tan rolliza por lo bien cebado sino que era hembra y preñada. La cena terminaba en agua de borrajas puesto que había que poner la pieza en el lugar de donde la habíamos capturado.

      En una ocasión y habiendo sido reemplazado el Comandante de Puesto, a este se le notificó lo de los “Asaltos al Corral” y este se apresuró a avisar o más bien a amenazar a “les colles” lo siguiente: “Este año y por mis c... que no se robará ningún animal de los corrales porque la Guardia Civil velara para que estos hechos no se repitan”. Así lo hicieron y por las noches vigilaban los corrales, pero... sorpresa, un día por la mañana el guardia de puertas se dio cuenta que en el corral del cuartel no había tan siquiera una sola gallina, sólo quedaba el gallo el cual portaba un cartelito colgado del cuello en el que podía leerse: “Estoy viudo desde las 12 de la noche”. El “POLLO” que se armó fue de película.


LOS GAMBERROS (Los Gambes)  

      Sin duda los “Gamberros” o los “Gambes”, ha sido la cuadrilla más carismática de Alcampell. Lo componían 8 amigos que con sus sanas gamberradas se hicieron acreedores del nombre que aún hoy ostentan.

      Fueron sus fundadores:

Santiago Simó (Santi)

Antonio Paniello (Pascualó)

Wenceslao Perna (Vences)

Antonio Zanuy (Sabaté)

Ramón Latorre (Pueyo)

Amadeo Tomás (Josepe)

Francisco Molí (Paquito)

Ramón Capdevila (Querido)


LA PEDRA DELS MORTS

 

En el año 1.917 hubo en Alcampell una fuerte epidemia que se cobro 500 vidas humanas. Como sea que nadie quería hacer el traslado de los muertos se crearon unas cuadrillas de hombres que eran obligados a tal menester. Al celebrar el funeral, el finado era transportado hasta “La Pedra dels Morts” donde lo depositaban hasta que la cuadrilla de turno lo recogía para subirlo al cementerio. 


TINAJEROS EN ALCAMPELL  

    Alcampell aparece en la relación de centros tinajeros de la provincia y se supone que la actividad desapareció a principios de siglo, pues los más ancianos del lugar no recuerdan que existiera en la misma ninguna tinajería. Álvaro Zamora supone que la Casa Tinaller de esta población tomó el nombre de la casa de Cuatrocorz de la que procedía, pues un miembro de la familia se caso en Alcampell. De la misma opinión es Leonor Sancho (Casa Sistac) hija del último alfarero de Cuatrocorz, que también se casó en Alcampell. 


 info@alcampell.org

©Copyright: DEMA 34. 1.998 - Reservados todos los derechos.
Revisión: 22 de marzo de 2008

Todos los derechos reservados.